Sobre #AlanisLiteral y la realización personal

Muchas canciones de mis artistas favoritos rememoran sensaciones indescriptibles en mi interior que en repetidas ocasiones temo llegar a perder: ya no rememorarlas más. Lo que hoy en día soy, depende mucho de lo que he sentido antes… ¿Perder esas sensaciones podría significar perder partes de mí mismo? ¿Es importante seguir siendo yo mismo? ¿Soy importante? Para mí tal vez un poco, pero solo un poco.

Es por ello que muchas veces escribo a partir de las sensaciones que rememoran esas canciones, y hasta aquellos momentos en que cuento con menos tiempo sigo, tenazmente, escribiendo. Dos de mis más grandes objetivos en la vida, mientras exista, son los de escribir muchos libros y componer innumerables canciones. No estoy cumpliendo con ninguna de ellas plenamente y hasta el momento todo mi poder creativo se sume en la más ingrata subestimación. Nadie parece conectar con todo aquello, a excepción de unos pocos. De todas maneras, es algo absolutamente natural: ni siquiera yo mismo pareciera entender al mundo. Pero lo que hago no está destinado a ser de interés masivo: si pudiera vivir de esas dos pasiones sería, por supuesto, gratificante. No obstante, condicionar mi creatividad para expresarla acorde a lo que podría causar interés y/o llamar la atención de una buena cantidad de público, sería asesinarla. De acuerdo a mis principios es un suicidio y más aún lo es tomando en cuenta la inmensa etapa introspectiva que tal vez aún estoy experimentando, y que me ha permitido crear bastante. ¿Cómo podría transformar aquello en algo forzosamente popular? Definitivamente no es el objetivo, así que debo seguir manifestándome de la manera en que lo hago (por medio de este blog, Facebook y el hashtag #AlanisLiteral de Instagram), y llevar a cabo proyectos paralelos que me permitan sostenerme: un plan B, en caso de que todo esto se quede por siempre como algo sumamente íntimo. Tampoco estaría mal, de hecho a veces de tan solo suponer cómo debería “pautear” mis creaciones, mis escritos, mis canciones, para intentar llamar la atención, hace que me den ganas de vomitar. Y si no tuviera que hacerlo, y en algún momento entonces encontrase la fórmula mágica para creaciones espontáneas y reconocidas, entonces ambos planes seguirían de pie porque, como dejé de manifiesto en una de mis notas anteriores: no hay nada más apasionante que ser una persona integral y desenvolverse en diversas áreas. Es el sistema de cosas en el que estamos sumidos el que nos hace creer que solo somos capaces de desenvolvernos en una temática y no en todas, el mismo que te hace convencerte de que solo puedes ser humanista y no científico, o viceversa, el mismo que te hace creer que un dentista no puede ser escritor o que un psicólogo no puede ser bailarín. Es lógico, porque al final de las cosas quienes nos gobiernan no desean para nosotros la máxima realización: solo desean que produzcamos y la manera más eficiente de hacerlo es que nos dediquemos a una sola actividad que genere siempre la misma cantidad segura de recursos. Allá ellos. Nosotros seamos el cáncer del gobierno, o más bien, de las corporaciones.

Pocos me leen. Y yo me leo para recordar quién soy. Muchos se olvidan de su propia historia y se sumen en una inconsciente inconsecuencia porque ya no recuerdan quiénes fueron. Yo, en cambio, a veces me detengo a leerme a mí mismo, y es una experiencia armonizante. Se hace algo adrenalínico reaccionar y darme cuenta que una buena parte de todo ello es público. Tampoco hay que creer que eso dificulta mi propia evolución personal y me devuelve siempre al pasado, todo lo contrario: nada mejor que evaluar con pruebas tangibles tu propia evolución y ver qué tan fiel estás siendo a tus principios con el correr de los años. Ver cuánto ha cambiado tu percepción del mundo, ver qué es diferente en tu mundo sentimental y espiritual.

Solo una de mis canciones ha sido publicada en forma de ‘maqueta’, con la colaboración de un ex compañero. Las más de cien que guardo bajo la manga aún esperan impacientes por salir a la luz. De pasar, pasará, pero muchas veces gran parte de los medios a través de los cuales tienes que hacer lo que quieres, implican gasto de dinero y sobretodo cuando anhelas cierto nivel de sofisticación; más aún cuando lo único que sabes es cantar más o menos bien y tocar unas cuantas míseras y sencillas canciones que tú mismo inventaste en el piano.

Y para qué hablar de la muerte. En cualquier momento nos podemos ir, en cualquier momento podríamos volver a ser nada más que polvo. Estamos en una constante lucha contra el tiempo y muchos no son conscientes de aquello. Por mi parte tengo convicción en  que, a pesar de que ya he hecho muchas de las cosas que he querido hacer y faltan miles, si me fuera hoy, habría cumplido al menos con las de vivir cada día como si fuera el último. Cuantos viven mirando ciegamente al futuro y no se dedican tan solo un rato para vivir el hoy. De ahí que tenga tantos planes simultáneos, de ahí que esté estudiando mientras publico micro relatos, compongo canciones y pienso cómo será mi primer libro. De ahí que intente gritarle a los demás lo importante que es hacer lo que quieren hacer y no hacerse los tontos acatando lo que el sistema les impone.

Micro relatos introspectivos de #AlanisLiteral en Instagram: Clic aquí. Primero debes seguir al usuario major_minus.

 

 

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