Sever. | #AlanisLiteral

Es la canción que evoca los recuerdos de un oscuro pasado, consumido por la incomprensión ingrata que dos demonios insurgentes depositaron en mi vida. Sus secuaces, a la deriva en mi camino, buscaban imparables cómo contagiarme sus propias inseguridades.

La resequedad nauseabunda y desabrida de cuatro inviernos que calaron profundo, carcomiendo mis músculos, mis huesos, enfriando mi corazón, inquietando mi propia paz interior, devorando mi corazón.

Obligado a ser como quisieron. ¿Es esto… resentimiento?

Mi bondad, mi disposición, mi paciencia. Todas ellas abusadas. Aún puedo sentir cómo atraviesan sus puñales en mi alma. Rememorarlo solo basta para ver mi cara sudando en lágrimas.

Muchas veces olvidé quién era. Ya ni siquiera me buscaba: Me rompieron. Me cortaron. Me corrompieron. Me violentaron. Se rieron, se burlaron. Me disminuyeron. Se adularon.

La vida se transformó en una escalera hasta la nada. Mis llantos, una batalla desahuciada.

Yo no era nada. Ellos lo eran todo. Me arrastraron; de mis debilidades su fortaleza afirmaron. Se rieron, se rieron. En un infeliz me convirtieron.

Tal vez nunca voy a perdonarlos. Tal vez finjo que lo hago. ¿Será la vida quien se encargue de plantarles en su ego el daño que me hicieron? ¿Será mi rencor el que se encargue de impedir que reciban la mano de vuelta?

Sutil e irónica sonrisa. Me he reído en tu cara, ¿qué tal se ha sentido?

Espero que se haya sentido como todo aquello que me forzaste a ser. Espero que se haya sentido como cada vez que me desvalorizaste. Espero que se haya sentido como todo lo contrario a la cursilería del gran dolor: Cuando aún años después escribía idealizándote, idealizándonos. Espero que se haya sentido como aquella vez en que fingiste desconocerme para cuidar tu reputación de macho alfa, para no desestabilizar tu doble vida. Espero que se haya sentido como cuando me dijiste que me enseñarías a ser más machito. Espero que se haya sentido como cuando… A la mierda.

Fuiste un parásito en mi vida. Tal vez lo dejé pasar porque tú sí que fuiste abusado, corrompido, destrozado. Nunca sabré lo que se siente cargar con ese peso, cargar con ese demonio. Pero aquella maldad que en tu infancia hubo de tomar lugar, no era un pretexto para coartar mi adolescencia y transformarla en una prisión psicológica.

Pero da igual.

Yo puedo cargar con un mal recuerdo.

Tú vas a morir con un trauma que por los siglos de los siglos va a ennegrecer tu alma.

Si tuviera el hambre de la venganza, ya te hubiera destrozado. Agradécele a tu Dios, ese mismo en el que ya no creo y en el que te disfrazas de bueno, que yo sí que sea bueno. Podría hacer arder aquel hogar en donde apagan el fuego.

Un cumpleaños. Un pan, una vela. Un cumpleaños. Un pastel, una canción, una cena.

Tienes suerte de que sea bueno.

De que compadezca tu mayor secreto.

De que hoy pueda mirarte a los ojos y reírme.

De que pueda ser feliz y tan libre. Mientras tú sigues haciendo todo lo que haces lleno de culpa, lleno de miedo…

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